
El primer día para lo que hay que reservar: los dos museos y el Duomo. El segundo, cruzar el río y subir al mirador al atardecer, que es cuando la ciudad se entiende.
Toca un punto para ver cuál es y cómo llegar.
Una propuesta, no una obligación: al crear el viaje os lo repartís como queráis.
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💡El coperto no es propina y no te lo van a quitar
Casi todos los restaurantes cobran dos o tres euros por persona solo por sentarte. Está en la carta, en letra pequeña, y es legal. La propina, encima de eso, no se espera.
💡Florencia se cruza andando en veinte minutos
El centro es diminuto y casi todo peatonal: no hace falta metro, ni bus, ni taxi. Lo que sí hace falta es calzado, porque el suelo es de piedra irregular y castiga.
💡En julio y agosto la ciudad es un horno sin sombra
Está en un valle y no corre el aire; a las tres de la tarde no hay quién ande por la calle. Sal temprano, métete en un museo a mediodía y deja el paseo para las siete.
💡Los dos museos grandes se reservan antes de coger el vuelo
Uffizi y Academia venden hora por internet y se agotan con semanas. Sin reserva se entra igual, pero la cola son dos horas de pie al sol y un día de viaje se va en eso.
💡Siena, Pisa y Lucca están a una hora en tren
No hace falta coche ni excursión organizada: hay trenes regionales cada poco y el billete cuesta lo que un menú. Compra en la máquina de la estación y pica el billete antes de subir.