
Un día sin palacios: la casa torcida de Hundertwasser, el mercado largo, el patio de los sofás y la noria del Prater al anochecer. La ciudad que viven los vieneses.
Toca un punto para ver cuál es y cómo llegar.
Una propuesta, no una obligación: al crear el viaje os lo repartís como queráis.
2.5 km hasta la siguiente
2.7 km hasta la siguiente
3.1 km hasta la siguiente
💡A la ópera se entra de pie por cuatro euros
La Ópera Estatal vende entradas de pie el mismo día, un par de horas antes. Se hace cola, se ata un pañuelo a la barandilla para marcar el sitio y se ve la función entera por lo que cuesta un café con tarta.
💡El agua del grifo viene de los Alpes y es gratis
Llega por acueducto desde la montaña y es de las mejores de Europa. Llena la botella en cualquier fuente y ahórrate los tres euros que cuesta en cualquier terraza del centro.
💡En el café vienés, el camarero es seco y no es contigo
Va con el oficio: contestan corto, no sonríen y traen un vaso de agua con el café sin que lo pidas. No es mala educación ni te han cogido manía; es como funciona desde hace cien años.
💡El domingo no abre ni una tienda
Ni supermercados ni comercios: en Austria el domingo se cierra de verdad. Abren los museos, los cafés y los restaurantes, así que compra el sábado lo que vayas a necesitar.
💡El abono de veinticuatro o cuarenta y ocho horas sale a cuenta desde el tercer viaje
Metro, tranvía y autobús con el mismo billete, y se valida una sola vez al empezar. No hay tornos: la revisión es al azar y la multa, cien euros.